domingo, 27 de mayo de 2012

14




Son esos momentos lentos... sabes que no es el tiempo de siempre, todo desacelera y pasa tan cuidadosamente que parece no pasar nada. Lo que antes estallaba ahora se disuelve... lento, en su momento. Olas de arena.

Y giran envueltos los caminos conocidos y los incendios que nos encontraron dentro. Cada pared y cada vértigo hecho ya viento, alrededor de esta idea que es como un disparo. Y la bala encuentra la mañana... si sobrevive a la noche, pensé, será una certeza.
                                                       Certezas que no sabes mirar a la cara.
Y mírala burlándose de tu mirada. Esparciendo la mancha por dentro. Mírala, y agárrala. Es tu certeza. Pero recuerda, que tus rodillas no son pies, grábatelo.

...mis rodillas no son pies -se repetía- mis rodillas no son pies...