miércoles, 6 de febrero de 2013

21



(Pisas la mañana sin garras en los labios. Brazos que anulan todo ahí fuera)

Podrías empezar  por los rincones y desempapelarlo todo, con tranquilidad. Siéntate un momento y mira, mira. No tienes ningún reloj en contra, ni plomo en los zapatos. Como vuelven las chispas de lo que habías enterrado, siéntate y míralas. Despídete ahora sí, de una forma rotunda y final, porque nunca se empieza con nada a rastras, y no querrás otro principio al revés. Esperabas algo como…  miedo quizá. Como encontrar los puntos medios  y esas leyendas que siempre se persiguen.  Y no hay nada. La pared descascarillada, y ya está- nada más. 
El vacío te ancla cuando menos lo esperabas. Aquí viene…